viernes, 28 de octubre de 2016

El elemento agua y cómo practicar con el

     El elemento agua es purificador, refrescante, vital para nosotros. El agua toma la forma del recipiente que la contiene, pero cuando se trata de una masa grande de agua como un torrente o una ola, tiene su propia forma y sus efectos pueden ser devastadores. Su flexibilidad y adaptabilidad es obvia pero podemos observar que siempre termina por seguir el rumbo que se marca (aquí podemos ver el ejemplo del Gran Cañón del Colorado, cuyo cauce el agua ha excavado y modelado durante siglos; o los acantilados destrozados por el golpe de las olas durante un tiempo indeterminado).


    El agua es además un elemento capaz de controlar la temperatura y, en nuestro cuerpo esta característica es especialmente importante. Nos nivela la temperatura y es unificadora de todos los procesos químicos de nuestro organismo.


     Dentro de nosotros el agua está simbolizada en las emociones, afectos, el romanticismo y los diferentes estados anímicos por los que pasamos. Esta variedad de estados de ánimo suele ser muy variable en nosotros, pudiendo pasar por muchos de ellos en sólo un día: por ejemplo puede levantarse nuestro ánimo por una buena noticia que nos produce esperanza, alegría o incluso emoción, pero esa misma tarde puede que algo que nos cuenten o nos suceda nos sumerja en un estado de tristeza, enfado o melancolía... Si nos damos cuenta, tenemos dentro al elemento agua en forma de estas corrientes que van y vienen y que son los sentimientos y los estados de ánimo.
 
     El agua nos da la vida cuando estamos deshidratados, los inunda cuando estamos enamorados, nos empapa en una tormenta y nos sumergimos completamente en ella cuando nadamos en el mar o una piscina. Es la esencia del amor y el amor es todo lo que necesitamos para la magia, pues la magia es empoderada por nosotros y por lo que sentimos y amamos.


     Para conectar con el elemento agua piensa en él y concéntrate en pensar todas las variantes en las que puede presentarse el agua ante ti, desde una simple gota o una leve y fina lluvia, hasta un océano inmenso o un tsunami en su variante más devastadora y destructiva. Piensa en cada uno de ellos y date cuenta de qué sensaciones te producen. Puedes apuntar todo en tu diario de los elementos. Para practicar físicamente y unir lo que sientes al pensar en este elemento con lo que sientes físicamente al estar en contacto con él, la mejor forma es sumergirte por completo en agua. Si no sabes nadar es suficiente con que llenes tu bañera y te sumerjas unos segundos o en una piscina donde no te cubra; si sabes nadar disfrutarás enormemente esta experiencia buceando en el mar o en una piscina. Apunta en tu diario de elementos lo que sientas o pienses en esta experiencia, después te servirá. Creo que personalmente, nadar en el mar dándote cuenta de la magnitud del elemento en el que nos sumergimos, es una de las mejores experiencias que he tenido. Eres tú y el mar, tú y los elementos en profunda conexión. La espiritualidad comienza a brotar tras esta experiencia. Y cuando la vivas, después solo tendrás que recordarla y evocar ese sentimiento para sentir tu espíritu y tu magia personal.


     Otra forma muy relajante de experimentar con el agua es observar y escuchar atentamente una corriente de agua, como un río o una cascada. Te animo a buscar una corriente de agua cerca de donde vives y vayas un día a realizar este ejercicio. Siéntate o ponte en una posición cómoda, o simplemente de pie. Lo que tú sientas que te apetece hacer estará bien. Cierra tus ojos o mantenlos abiertos, o prueba de ambas formas. Ahora silencia tu mente y sólo siente. Tus sentidos pueden mostrarte cosas que nunca antes habías percibido. La naturaleza y los elementos pueden hablarte de formas diversas y esta sabiduría universal siempre será positiva para ti y tu espíritu.


     En el próximo post hablaremos sobre el elemento tierra y prácticas con él.
     Conoce también al elemento aire, y el elemento fuego.


Bendiciones

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