viernes, 28 de octubre de 2016

El elemento tierra y cómo practicar con él

     El elemento tierra es la corteza terrestre que forma los continentes e islas. Son las montañas que van erosionándose e incluso desapareciendo, o surgiendo tras movimientos tectónicos. Son valles, rocas, bosques, playas... Es fértil como la mujer y como las tierras de cultivo, pero puede ser seca como un desierto o húmeda como un arrozal. Es el elemento más denso de los cuatro y representa lo físico. La tierra necesita del resto de los elementos para producir vida. El agua le da la capacidad de obtener nutrientes y transformarlos en vida y crecimiento, el fuego le da el calor suficiente para germinar y el aire el oxígeno necesario para la existencia en la tierra. La tierra es donde se materializa la magia de la vida y todo lo que nos rodea.

     En su superficie cultivamos nuestros alimentos y en ella enterramos a nuestros muertos. Piensa en ello y en la importancia que tiene este elemento y cada uno de los otros tres para nosotros y nuestra vida. Es la permanencia y la resistencia al paso del tiempo. Pero la tierra es tan sólo una manifestación de este elemento y no la única. Dentro de nosotros hay también una poderosa parte de la energía de la tierra que podemos sentir y utilizar para nuestro beneficio y el de los demás, y en todo el Universo hay infinitas manifestaciones de esta energía y poder.


     Dentro de nosotros está simbolizada en nuestro cuerpo físico, especialmente en lo más denso como pueden ser los huesos y partes protectoras del cuerpo. Son nuestros instintos más básicos de alimentarnos, protegernos, procrear, vestirnos y poseer. Percibimos todo lo físico a través de nuestros sentidos y nos desplazamos por la tierra casi a nuestro antojo. Para sentir la tierra hay diversas formas de practicar.


     Cualquier relación con humanos o animales es una manifestación de este elemento tierra, pero para sentir la pulsión y el latido de la tierra, la mejor forma es acercarte a zonas naturales que haya cerca de tu casa. Un parque no muy concurrido puede servirte, pero lo ideal es un bosque o zona natural donde apenas se sienta el paso del ser humano. Túmbate en el césped o en la tierra si puedes y siente lo que hay debajo de ti, es la energía más poderosa que puedes sentir con tus sentidos físicos. Abrazar un árbol es también una forma de conectar con la tierra y su pulsión, además de darnos energía saludable que emiten los árboles. No sientas vergüenza, abrazar un árbol es algo que todos deberíamos hacer, es la expresión más bonita de dar amor a la tierra y recibirlo de ella.


     Si tienes la suerte de poder ir a un bosque o alguna zona montañosa donde haya humedad, coge un puñado de tierra y observa la vida que hay en él. Otro ejercicio muy sencillo es enterrar tus manos y/o pies en la tierra blanda o en la arena de la playa, así tu sentido del tacto será totalmente consciente de la tierra. Cierra tus ojos o no, pero vacía tu mente y escucha cómo la tierra te habla, siéntela dentro y fuera de ti.


     Por último intenta entrar en una cueva si es posible, porque es una experiencia inolvidable y profunda el estar cubierto completamente por la tierra. Siéntelo y apunta todas tus experiencias en tu cuaderno de los elementos para después recordarlo fácilmente.

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